“¡Disfruta de un descuento en tu cirugía de Ginecomastia o de Aumento de Mamas si te operás este mes”, se leyó en un sitio oficial de una clínica estética de La Plata. “Dale a tu piel los activos que necesita para una regeneración de manera profunda”, rezó un flyer en el perfil de Instagram de otra entidad privada local dedicada a intervenciones de este tipo. “Ahora podés pagar tu cirugía estética en cuotas fijas en pesos al precio más conveniente del mercado con nuestro plan de ahorro flexible”, promocionó otra institución de la Región en su cuenta de Facebook. Así es el bombardeo de información en una sociedad cada vez más obsesionada con la apariencia, donde las cirugías faciales han ganado una popularidad sin precedentes. Desde el emblemático lifting facial hasta el uso de fillers, el deseo de retener la juventud se ha convertido en una industria multimillonaria. Pero, ¿hasta dónde estamos dispuestos a llegar por una piel tersa y sin arrugas? Y, más importante aún, ¿cuáles son los riesgos asociados con esta tendencia?
Al transitar las calles de la Ciudad, o al navegar en redes sociales como Instagram o TikTok, es imposible no notar la proliferación de clínicas de estética que prometen resultados milagrosos. En una era donde la imagen puede ser retocada en segundos gracias a filtros de redes sociales, el paso del tiempo parece un enemigo a vencer. Sin embargo, la realidad es mucho más compleja.
AVANCES
La cirugía estética ha avanzado mucho en los últimos años, pero no está exenta de riesgos. La clave está en la moderación y en la elección de productos y técnicas adecuadas. Los procedimientos faciales, que van desde la aplicación de ácido hialurónico hasta el uso de bioestimuladores de colágeno, prometen resultados casi inmediatos y una duración de hasta dos años. Sin embargo, no todo es color de rosa. Hematomas, edemas y reacciones alérgicas son solo algunas de las complicaciones reversibles que pueden surgir. En casos más graves, una mala praxis puede llevar a necrosis de la piel o migración del producto, complicaciones que pueden tener consecuencias irreversibles.
“En busca de la fuente de la juventud el ser humano busca todos los productos y técnicas para mantenerse joven y espléndido. Sin embargo, tenemos en contra la ley de la naturaleza que por un lado nos muestra la aparición de arrugas, flacidez en la piel y pérdida del tejido conectivo que mantiene la piel firme y tersa”, introdujo la dra. Marlen Bustillos, especialista en cirugía plástica, estética y reparadora con experiencia en quemados y heridas complejas.
Advierten por el exceso de aplicación de productos, la mala praxis y las técnicas utilizadas
La gente subestima los riesgos. No es solo una cuestión de estética, sino de salud. Es fundamental que los procedimientos sean realizados por profesionales capacitados que sepan manejar cualquier complicación. La belleza es, sin duda, un concepto subjetivo. Lo que para uno es hermoso, para otro puede resultar indiferente o incluso desagradable. Es importante que el profesional tenga un concepto claro y ético de la belleza a la hora de realizar una intervención. Basarse en principios como la secuencia numérica Fibonacci para mantener la armonía y las proporciones naturales del rostro puede ser una herramienta invaluable para lograr resultados que respeten la individualidad y los rasgos naturales de cada persona.
La cirugía estética ha avanzado mucho en los últimos años, pero no está exenta de riesgos / Freepik
Esta filosofía de trabajo ha llevado a numerosos profesionales a recibir elogios por su capacidad de lograr resultados naturales. Cuando un paciente dice que está contento con el cambio, pero nadie se da cuenta de lo que se hizo, se puede decir que el objetivo se ha cumplido. En el mundo de la cirugía estética, la ética juega un papel crucial. Es fundamental recordar que cualquier procedimiento que involucre la administración de sustancias en el cuerpo es, por definición, invasivo. Elegir siempre un médico es fundamental. Solo un profesional capacitado puede actuar correctamente en situaciones de urgencia y garantizar la seguridad del paciente.
DEMANDA Y TÉCNICAS
La demanda de tratamientos estéticos no muestra signos de desaceleración. Mientras la sociedad siga valorando la juventud y la apariencia como aspectos fundamentales del éxito y la felicidad, la industria de la cirugía estética continuará en auge. Sin embargo, es vital que esta búsqueda de la perfección no nos haga olvidar los riesgos y las responsabilidades que conlleva.
En tanto, la dra. Marlen Bustillos explicó: “Con la aparición de productos y técnicas que fueron evolucionando -desde los de origen sintético como la silicona , colágeno y otros que provocan lesiones ulcerosas en piel e incluso la muerte de muchos pacientes-, hasta la actualidad, contamos con productos seguros para la salud como el ácido hialurónico, hidroxiapatita de calcio, ácido Poli láctico y bioestimuladores de la formación de colágeno de origen natural y biocompatibles. Al ser administrados en el tejido celular por un especialista médico y utilizado en justa medida y respetando el equilibrio de dosis, pueden lograr resultados satisfactorios”.
“Estos productos se administran con anestesia local en forma ambulatoria y con las medidas de asepsia similar a una técnica quirúrgica. Cómo todo lo que se administra en el cuerpo tiene ventajas y desventajas así también complicaciones que varían de acuerdo al tipo de piel, edad del paciente y cantidad del producto administrado”, agregó la especialista.
En última instancia, la moda de las cirugías faciales es un reflejo de nuestra época, donde la apariencia tiene un peso considerable. Si bien los avances en la medicina estética permiten resultados sorprendentes, es esencial abordarlos con responsabilidad y prudencia. La belleza puede ser un objetivo legítimo, pero nunca debe comprometer nuestra salud y bienestar. Así, en este mundo de bisturíes y fillers, es importante recordar que la verdadera belleza, aquella que resiste el paso del tiempo, radica en la autenticidad y el respeto por nuestro propio cuerpo.
“Pueden existir complicaciones irreversibles como la migración del producto”, afirman
Según la doctora, “los resultados son casi inmediatos luego de las reacciones normales de hematoma, edema (hinchazón) - en ocasiones reacciones alérgicas que pueden durar unos días entre 7-15-y su duración es de aproximadamente 1 a 2 años dependiendo el producto. Antes de que desaparezca el efecto en su totalidad es recomendable repetir el tratamiento. Como siempre, el éxito del tratamiento no sólo depende de la calidad del producto, si no también del concepto de belleza y armonía corporal del profesional que lo aplica”.
EN TENDENCIA
La fiebre de las cirugías faciales ha alcanzado un punto álgido, con personas de todas las edades y géneros buscando mejorar su apariencia. Este fenómeno no es exclusivo de las mujeres; cada vez más hombres se suman a la tendencia, buscando procedimientos que van desde la rinoplastia hasta los implantes de mentón. La presión social y la representación de estándares de belleza inalcanzables en los medios de comunicación juegan un papel crucial en esta dinámica. Las redes sociales, en particular, han exacerbado esta obsesión. Con la constante exposición a imágenes retocadas y vidas aparentemente perfectas, la insatisfacción con la propia apariencia se ha vuelto omnipresente. Esta insatisfacción impulsa a muchas personas a buscar soluciones rápidas y permanentes a través de la cirugía estética, sin considerar siempre las posibles consecuencias.
“En todas estas intervenciones tendremos complicaciones reversibles, como los hematomas, reacciones alérgicas, edemas e infecciones. Y también pueden existir complicaciones irreversibles como la migración del producto, necrosis de la piel -que generalmente suceden por exceso de producto- provocadas por la utilización de algún producto no adecuado para el tratamiento, mal manejo de la asepsia o de la técnica quirúrgica”, añadió Bustillos.
El papel del cirujano plástico es, por lo tanto, fundamental no solo en la ejecución de los procedimientos, sino también en la educación del paciente. Es responsabilidad del profesional ofrecer una visión realista de lo que se puede lograr y de los riesgos involucrados. Los pacientes deben ser informados sobre los posibles efectos secundarios y complicaciones, así como sobre la importancia de seguir las recomendaciones postoperatorias para minimizar los riesgos. Además, es crucial que los cirujanos plásticos se mantengan actualizados sobre los últimos avances en la tecnología y las técnicas quirúrgicas. La medicina estética es un campo en constante evolución, y lo que era considerado seguro y efectivo hace una década puede no serlo hoy. La formación continua y la adaptación a nuevas prácticas son esenciales para garantizar la seguridad y la satisfacción del paciente.
La ética en la cirugía estética también implica rechazar procedimientos que el cirujano considere innecesarios o peligrosos, incluso si el paciente insiste en ellos. La búsqueda de la belleza no debe anteponerse a la salud y el bienestar del individuo. En lugar de ceder a todas las demandas del paciente, el profesional debe guiar y asesorar de manera honesta y responsable. En definitiva, la moda de las cirugías faciales refleja una tensión constante entre el deseo de mejorar la apariencia y la necesidad de preservar la salud y la integridad personal. Mientras la sociedad siga valorando la juventud y la perfección física, la demanda de estos procedimientos no desaparecerá. Sin embargo, es crucial que esta búsqueda se realice de manera informada y consciente, priorizando siempre la seguridad y el bienestar del paciente.
La especialista opinó que “el concepto de belleza es una percepción personal que genera sensación a quien observa. Ciertos tratamientos estéticos cambian el aspecto físico de una persona, que puede ver bello lo que nosotros lo catalogamos como espantoso y viceversa. Lo que sí podemos tomar en cuenta es que la naturaleza creó un mundo maravilloso y perfecto a los ojos de los humanos y para hablar de belleza debemos resaltar las leyes que usó para semejante creación y basarnos en ellas para los tratamientos estéticos”.
La cirugía estética puede ofrecer beneficios significativos, mejorando la autoestima y la calidad de vida de las personas. Pero estos beneficios deben equilibrarse con una comprensión clara de los riesgos y una valoración honesta de lo que es realmente importante. La verdadera belleza, después de todo, no se encuentra en la perfección superficial, sino en la autenticidad y en el respeto por uno mismo. En este mundo de bisturíes y fillers, recordar esta verdad puede ser el mejor consejo que podamos seguir.
“Para mis procedimientos me baso en la secuencia numérica Fibonacci que nos da las medidas perfectas para reconstruir un cuerpo, o mantener rasgos faciales naturalmente perfectos- Con esta secuencia me resulta más sencillo comprender el concepto de belleza manteniendo los rasgos faciales y rejuvenecer sin transformar los rasgos. Cuando una paciente me dice que está contenta con el cambio que observa y que le dicen que se ve mejor pero no se dan cuenta de lo que se hizo, siento que se cumplió el objetivo. El arte de rejuvenecer está en mantener los rasgos genéticos y no transformar”, explicó Bustillos.
Para cerrar, la doctora recalcó: “Es importante recordar que todo lo que administres al cuerpo a través de la piel se considera tratamiento invasivo por más insignificante que sea el pinchazo y la cantidad del producto. Para este tipo de tratamiento elige siempre un médico que es el único profesional capacitado para actuar frente a situaciones de urgencia como el edema de glotis producido por una reacción alérgica aguda y otras complicaciones”.
Ilustración: Freepik
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